Envidia
Un pequeño cuentito, algo de autobiográfico tiene, si mal no recuerdo. Jeje.
Los cabros chicos jugueteaban afuera, corrían y se tiraban a la piscina, salpicando a las mamas somnolientas que tomaban sol junto a ella y mojándoles su piel calentada por el sol veraniego, una esquizofrénica tortura que hacía que ellas temblaran y luego gritaran. Ese era el día más caluroso del año. Treinta y seis grados había oído en la radio hacía media hora, a ese locutor de voz profunda y lenta, y él ahí sentado frente al escritorio lleno de papeles escritos y libros leídos y releídos, estudiando para el examen final, calentándose la cabeza por sobre los cuarenta grados. La gota de sudor corría por su frente mojada y, como la envidia, caía en su pecho.
Miró por la ventana abierta. Afuera, las plantas con sus flores se secaban por el calor. Miró el cuaderno, los papeles, los apuntes, el lapiz casi derretido que sostenía entre los dedos sudados y nerviosos, la gota de sudor (¿o de lágrima?) que cayó sobre una de las hojas. Volvió a mirar para afuera, histérico ya por los gritos, ya por el calor. Tiró el lápiz sobre el cuaderno, con un gruñido de angustia, para tranquilizarse, para enfriarlo, y a lo mejor continuar.
Se paso la mano por la frente. Y una gota de sudor corrió por su mejilla, para quedar colgando temblorosa en el ángulo de la mandíbula. Su cabello estaba pegado a la cabeza, picando, lo que lo hacía peor.
No puede ser, pensó, yo aquí derritiéndome, además estrujándome el cerebro, y ellos allá bañándose, sin ninguna preocupación, con todas las vacaciones por delante. Si sólo estuviera lloviendo, o por último nublado. Pero era imposible. Era verano en Santiago. Inconcientemente, deseo que alguno de ellos, incluso su hermano chico, se ahogara.
Su paciencia explotó definitivamente. Se levantó con fuerza, casi botando la silla hacia atrás. Tenía un traje de baño puesto, con colores fuertes. Salió de la pieza, enojado, sin remordimientos.
Sí, me voy a bañar un rato. Después estudio. Qué puede pasar si descanso media hora…
Al día siguiente, había reprobado el examen. Quince compañeros más también.










[...] o que al menos provoque cierta respuesta en el lector. Es el caso de “La María”, o “Envidia”. Lo importante de la idea central y el final es que sea provocador, no importa qué, pero que algo [...]