Anterior viaje a Polonia
Para empezar a contrastar nuestras experiencias entre uno y otro viaje, valga traer el recuerdo de algunas experiencias del primero, no sé exactamente en qué año fue, pero fue en la década del 90.
Baste decir que en la estación central de Varsovia no encontramos ninguna persona que hable ni alemán ni inglés, ni siquiera en el mostrador de informes del ferrocarril, que en el viaje desde Berlín habíamos presenciado un manifiesto maltrato de parte de la policía polaca a una pareja de estudiantes negros, etíopes, que después supimos que eran judíos también (negro y judío en una sola persona, faltaría no más que fuese homosexual para constituir el blanco perfecto, curiosa paradoja, no?).
Mami tuvo la malhadada necesidad de ir al baño y no dejar propina a la mujer que allí cuidaba lo que le valió una persecución por los pasillos con una ristra de frases en polaco emitidas por la cordial señora, lo que suponemos que no eran amigables invitaciones de hacer más pis cuando quisiera o quizás aliviar alguna otra necesidad.
En resumidas cuentas, la única palabra que entendimos en polaco era “perón”

que resultó significar “andén”.
Llegados finalmente a Kielce nos alojamos en el hotel de frente a la estación ya muy cansados y dispuestos a salir a la mañana siguiente rumbo a Staszow y Rakow en bus, pero sin advertir que esa noche se cambiaba la hora, así que en la Terminal de buses quedamos desorientadísimos como argentino en la neblina.
En los pueblos, cero contacto, mutismo, mucho calor (no sabíamos que eso era posible en Polonia, buses incómodos donde parece que el pasajero es responsable de cerrar la puerta, caso contrario recibe parecidas palabras de parte del coger, por lo que fuimos deduciendo que no debe tratarse de invitaciones a aligerar vísceras, sino que el tono permitía adivinar cierto malestar.
NO nos dio bola ni el cura, a quien recurrimos suponiendo que era la única persona que podría comunicarse con nosotros, si quisiera, claro, y saber algo acerca de la historia reciente, de la que hasta quizás fuera protagonista.
Si me tienen paciencia les adjunto un poema que escribí entonces y que transmite nuestras decepciones de entonces.
Gracias por soportar reiteraciones, ya vendrán tiempos mejores
Toda ontología, toda búsqueda,
todo remontarse al origen, a veces tan lejano,
no es más que revolver el propio ombligo,
remover pelusas, mugre antigua …
y es siempre solitaria.
Todo viaje es un viaje interior,
sólo se visitan partes de uno mismo,
nada nos dan que no tengamos antes,
vayamos juntos pero busquemos separados
en toda búsqueda hay desencuentros,
equívoco y sorpresa
así sea en un cajón del escritorio,
en algún país remoto,
en la tierra que poblaron los ancestros
o dentro de uno,
siempre habrá hallazgos y deserciones
STASZOW
( para Víctor, mi suegro)
En este río habrá mojado sus pies
esa es la única certeza
habrá arremangado aquí sus pantalones
Sabría nadar ?
tal vez el barro de la orilla …
quizás algún pez, un chapoteo
América estaba lejos aún
lejano el porvenir
en otra diáspora
Nunca había visto el mar
del otro lado la aventura,
tal vez Brasil
finalmente ese nombre impronunciable
Ar gen ti na
Pero el miedo ya existía
el miedo estuvo siempre
lo sabían los ancianos,
de noche las madres lo decían
Aún era Varsovia un lugar apacible,
si apacible podía ser la vida
de un judío en Polonia
Porque siempre hubo miedo
como en Rusia
las familias habrán de desgarrarse
quién partió ya nunca volverá
quién quedó atrás, quedó atrás
Pero cuál habrá sido el lugar,
dónde fue que corría
cuál su casa
dónde el cementerio
Nadie comprende mi lengua
nadie quiere recordar
exactamente aquí, bajo este sauce
lo veo salpicar a algún amigo
cuyos nietos habrían de brindar
en algún casamiento con los suyos
habrá sentido pertenencia
a este lugar,
a esta Polonia hostil
su patria serían sus paisanos
su lugar donde ellos estuvieran
pero los recuerdos lejanos de la infancia
pasarían sin duda por las tardes
veraniegas como hoy
en esta orilla
refrescando su calor en estas aguas









