La Anestesiología o Anestesia, una especialidad temida

abril 13, 2009
By German

Aquí en “Aprendiendo a Hablar” hemos revisado varios temas, excepto uno que me toca de cerca, por ser la especialidad en la cual me desempeño: la anestesiología. Una especialidad introvertida, callada, de grandes satisfacciones, aburrida en el 99% de los caso, pero peligrosa en el 1% restante.

La Anestesiología y Reanimación (ese es el título completo) es la especialidad que se dedica a brindar apoyo en todo evento quirúrgico. Por relación inmediata, también se dedica a lo que es manejo de dolor agudo y en menor medida crónico, manejo de pacientes intensivos y reanimación en casos de urgencia. O sea, donde haya un paciente grave, que requiera de manejo de la vía aérea, o con dolor o que vaya a ser operado, ahí estaremos nosotros. La especialidad funciona generalmente en un ambiente intrahospitalario, excepto los contados casos donde hay consulta de dolor crónico, con gran relación a insumos, drogas y manejo de personal, lo que hace que muchos anestesiólogos se dediquen a temas administrativos, llegando a veces a la Dirección de los Hospitales.

Lo que es claro, es que la anestesiología es una especialidad que muchos pacientes temen. Acumulan muchas preocupaciones del evento quirúrgico que confluyen en el momento preciso de la anestesia. ¿Qué es lo que me van a extirpar? ¿Será benigno o será maligno? ¿Cómo voy a quedar? ¿Me va a doler? A eso, sumemos el susto de perder la conciencia y no despertar más de la anestesia general, o de quedar inválido en la anestesia espinal. Vamos por parte revisando cada punto.

Primero, hay que tener siempre en mente que la anestesia es un procedimiento muy seguro en manos de alguien con experiencia. Son pocas las complicaciones, uno no queda inválido y sólo pacientes muy graves tienen riesgo de morir durante la anestesia. La anestesiología es la especialidad que más ha disminuido la taza de complicaciones y errores en medicina, aplicando modelos utilizados en la aviación comercial, algo que no pueden decir otras especialidades. Si pudiéramos resumir en una palabra lo que anestesia es y hace es seguridad. Debemos darnos primero seguridad a nosotros mismos que no tendremos problemas, luego debemos asegurarnos que el paciente ande bien y no tenga complicaciones derivadas de nuestro trabajo, y por último, debemos lograr que el cirujano desarrolle el suyo con tranquilidad y seguro de que si tiene un percance, nosotros estamos ahí para apoyarlo. Si un anestesiólogo no está confiado de que el procedimiento puede hacerse con seguridad, será el primero en suspender la cirugía hasta encontrar el momento más adecuado.

Descartado entonces los resultados catastróficos como muerte e invalidez, el paciente se preocupa de resultados secundarios menos graves, como el dolor, el reposo, náuseas y vómitos. Con un anestesiólogo que se maneje bien, con experiencia, utilizando buenas técnicas analgésicas, el dolor no debería ser un tema mayor. Obviamente existirán algunas molestias, pero la idea es lograr que sean mínimas. Podemos enumerar las siguientes a tener en cuenta:

  • Vía venosa: habitualmente instalada por personal de enfermería en la pieza, es uno de los dolores más molestos en cirugías pequeñas y medianas, y del cual el paciente siempre se acuerda.
  • Anestesia neuroaxial (peridural, raquídea) o regional: se realiza por el anestesiólogo con un poco de anestesia local. Puede molestar un poco, pero casi siempre menos que la vía venosa.
  • Dolor de garganta (odinofagia): se observa después de anestesia general, y se debe al uso de algunos dispositivos que manejan a vía aérea mientras el paciente esta anestesiado. Es como una faringitis y puede durar algunos días.
  • Incisión: aquí dependerá de muchos factores: lugar de la cirugía, técnica y habilidad del cirujano, infiltración de anestésicos locales o realización de bloqueos nerviosos por el anestesiólogo o el cirujano. Se debería conversar con el cirujano y el anestesiólogo el esquema de analgésico a utilizar que a su experiencia anda mejor, y los posibles rescates en caso que el dolor sea mayor que el esperado.

Otra complicación a tener en consideración son la náuseas y vómitos. Alguien con predisposición a tener náuseas, marearse o vomitar debería hacérselo saber al anestesiólogo para que utilice una técnica anestésica y analgesia postoperatoria que generen pocas náuseas.

Complicaciones quirúrgicas o efectos secundarios hay que conversarlos con el cirujano y dependerán de la cirugía a realizar, la técnica, etc.

En resumen, en cuanto a anestesia, es clave que el anestesiólogo sea capaz de transmitir seguridad y confianza. Para ello, lo ideal es conocerlo con anterioridad, prefiriendo un anestesiólogo reconocido y acreditado. Puede ser de utilidad saber si está asociado a la Sociedad Chilena de Anestesiolgía.

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