El compromiso social

junio 9, 2009
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Por diversas razones, algunas más y otras menos conocidas, en el último tiempo me ha tocado participar y organizar gente y actividades de todo tipo: reuniones, encuentros, charlas, trabajos escritos, etc. Y hay algo que me tiene muy desilusionado, y que tengo como atravesado en la garganta todo el tiempo: la falta de compromiso y responsabilidad con algunas cuestiones básicas de la vida.

Como círculo más cercano a uno, la familia siempre está primero. Debemos preocuparnos que estén seguros, que estén saludables y que tengan una buena educación. Estos fines nos llevan a involucrarnos con algunos círculos o instancias un poco más grandes que nuestra familia. Son nuestros círculos secundarios, como el lugar donde vivimos (barrio, calle, condominio, edificio) y el colegio donde nuestros hijos estudian. Es ahí donde debemos discutir y tomar medidas que mejoran la seguridad de nuestro hogar, nuestra calidad de vida, por una lado, y la educación, en todo sentido, de nuestros hijos.

Paralelamente, hay otros temas donde todos deberíamos participar, por el bien nuestro y de nuestros descendientes. Me refiero al medio ambiente. Sean ciertos o no los terribles cambios climáticos que los científicos auguran, la destrucción y contaminación de nuestro único planeta es cierta. Tal vez sea el sol, pero eso no lo podemos cambiar. Sólo tenemos poder sobre nuestras propias acciones, y creo firmemente que tener un poco de conciencia “verde”, estar más conectados con nuestro ser ecológico, no hace mal. Solos no salvaremos al mundo, como bien dicen los críticos, pero para cambiar al mundo, primero debemos partir por nosotros mismos. Ese pequeño grano de arena se transformará en una roca que podrá volverse una avalancha que sí será capaz de generar el cambio necesario, siempre y cuando, empecemos nosotros.

Comprometerse con las “Tres R” (reducir, reutilizar y reciclar), con ahorrar luz y agua, o dejar de usar bolsas de plástico, no sólo nos hará gastar menos dinero, sino que nos hará más humildes y mejores personas. Entenderemos que no somos lo máximo en la tierra, sólo somos uno más, que en algún momento moriremos y nos llevaremos lo puesto. Podemos llegar a tener nuestro propio huerto y cultivar algunas hortalizas básicas, lo pasaremos bien y disminuiremos el stress del trabajo y la vida diaria. Y dejaremos un mundo un poco mejor para nuestros hijos.

Pero no me refiero al compromiso superficial de decir “sí, yo llevo mis bolsas de género al supermercado” o “yo apago la luz”, sino a un real compromiso interior, sumándose a proyectos comunitarios, a difundir estas conductas sanas, a llevarla todos los días, todos los miembros de la familia. Créanme que no se arrepentirán.

Vivimos en sociedad y eso nos obliga a participar de alguna manera. Debemos dejar de pasar por la vida como si fuéramos entes etéreos, sin mezclarnos en nada, opinando y criticando habitualmente sin fundamentos. Basta de correr, de esconderse en mentiras, que el trabajo, que la casa, que los viajes, dejando pasar la oportunidad de participar. Hay que jugársela, ser comprometidos, asistiendo a las reuniones, tomando un cargo, opinando sobre temas que de algún modo nos afectan. Siempre vale el esfuerzo al final del día.

Esto lo digo no sólo para ustedes. Para mi mismo también. Que no se me olvide.

Los invito a participar en su vida diaria en alguna de las instancias que aquí mencioné, y si quieren, también son bienvenidos a dejar algún comentario. Participen. No tengan miedo.

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One Response to El compromiso social

  1. Sole Moris on junio 9, 2009 at 11:43

    Nice.
    :)

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