Los Huevos Revueltos
Los filósofos y los científicos aún no se ponen de acuerdo, si fue el huevo o la gallina, pero el tema es que con alguno de los dos empieza la cosa. En este caso, basta que tomes el huevo. Uno, dos o más, dependerá de la cantidad de comensales. A mi me basta con uno. No tengo mucha hambre, la mañana es corta y hay cosas que hacer.
Sabías que los huevos blancos son iguales que los de color en composición?. La diferencia sólo está en el color de la gallina que los pone. Y pensar que los de color los venden más caros. Una estafa.
Sigamos. La receta es simple, siempre que tengas todo a mano. Basta con un sartén o una paila sencilla, puesta al fuego. Y encima, un poco de aceite o mantequilla, a gusto. En mi caso, mantequilla. Para ti, con aceite. Nunca hemos coincidido en este punto.
Partes el huevo en el borde de la cocina o cualquier otra superficie dura y, sin que caigan trozos de cáscara, debes verter el contenido del huevo en el sartén. Es una tarea re-compleja pero tú puedes hacerla.
El huevo empezará a cocerse rápidamente y la clara tomará un color blanco. Debes revolverlo entonces, ya sea hacia la derecha o hacia la izquierda, da lo mismo. Trata que sea con una cuchara de palo idealmente, mira que si es metálica puedes rayar la capa de teflón del sartén. Cuando la clara este blanca pero aún algo líquida, revientas la yema y la mezclas con la clara cocida. Echas sal y sigues revolviendo hasta el gusto del consumidor, ya sea más o menos cocido. Bien cocido para mi. Odio esa cosa gelatinosa del huevo a medio cocer.
Como un toque de sabor extra, puedes agregarle al final un poco de pimienta negra. No mucho, que la gastritis me ataca después.
Y así, ves que fácilmente, si me los preparas a mi gusto, puedo decir que me tienes el huevo revuelto?









